martes, 2 de noviembre de 2010

La cinta roja - Carmen Posadas

La gente se sorprende cuando se le cuenta que las mujeres de finales del siglo XVIII no teníamos demasiada dificultad en evitar embarazos no deseados.[...]
Algunas damas aconsejaban el uso de preparados de limón y vinagre mezclados con excrementos de paloma.
Yo conté con una protección adicional. Mis amantes eran fieles admiradores de ese libertino conocido como Giacomo Casanova y utilizaban su ''método''. Y es que por aquel entonces se hablaba mucho de cierto artilugio usado por tan gran conquistador de damas y que había sido pergeñado por un higienista inglés de nombre Mr.Condom. Consistía en que, en plena euforia, mi buen Blondinet o mi bello Alex debían detener el l'act passionnell para colocarse una funda.
El espectáculo en sí era ya poco galante por lo difícil que resultaba ajustar su membre viril aquel artilugio semitransparente, de textura gomosa y del color de orina.
Pero lo peor fue cuando me enteré de que dicha funda estaba confeccionada con tripa de gato.

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