-Christian- susurró- ¿Puedo llamarte Christian?
-¿Llamas Christian a mi parte humana?- preguntó él, sonriendo.
Victoria frunció el ceño, pensativa.
-Tal vez... no sé. Te llamo Kirtash cuando te odio. Te llamo Christian cuando te quiero. Es difícil definirse por uno u otro sentimiento, tratándose de ti.
La sonrisa de Christian se hizo más amplia
-Es confuso- prosigió ella-. Tienes razón. Si fueras un humano completo no sentiría lo que siento por ti. Pero... tal vez tampoco te odiaría a veces. Me horroriza la forma que tienes de matar, como si la vida humana no fuera importante.
-No lo es. Al menos, no para un shek
-A eso me refiero. No sé a qué atenerme contigo. Y tampoco ayuda mucho el hecho de que estés obsesionado con matar a mi mejor amigo.
-Es mucho más que tu mejor amigo, Victoria.
-¿Eso te molesta?
-En absoluto. No estoy celoso, si es eso lo que piensas. No veo por qué tienes que amar a una sola persona, si en tu corazón hay espacio para dos. No me perteneces. Tan solo me pertenece lo que sientes por mí. Pero tú puedes sentir otras cosas... por otras personas. Los sentimientos son libres y no siguen normas de ninguna clase.